Ricardo Bellés

Madrid

rb.ricardobelles@gmail.com

 

 

EL   EMPEZAR

 

...nadie necesita conocer quién lo dijo o sentir que es verdadero. Tiene que tener un efecto.

 

 

Aquí, donde fue todo blanco, empieza “un empezar”, las razones que he tenido para escribir, mejor dicho, hemos tenido el otro y yo, son primeramente, que el interés por el ---------------------------, está cundiendo rápidamente, y que a pesar de que la ------------------------, con la ayuda de -------------. O sea, que durante toda mi vida he vivido en esta gran ciudad cuyas cúpulas y campanarios y plazas y plazuelas se hallan envueltos en una nube de suciedad que no deja pasar el sol, y para no anticipar aquí demasiadas cuestiones que no están en su lugar sino en el marco de un tratamiento detallado, nos limitaremos a indicar que toda la construcción y todos los detalles de ejecución de esta obra dependen del modo más profundo de los resultados conseguidos: la carpeta-libro parte del artista completamente consciente de la vida interior y del conflicto moral del artista pasa al hombre, al hombre cada vez más completo, cada vez conocido y por él pasa a todos los hombres de los que nada esencial ni sus más bajos deseos ni sus más puros sueños lo diferencia: esta carpeta-libro debiera ser el--------------------------, pero como está en palabras y grabados sólo puede ser acerca del:---------------------------------------- El que sabe no sabe; el que habla no sabe.

 

 

Solamente puedo confiar en la sinceridad e inteligencia de mis lectores para rectificar esta importante deformación de mis puntos de vista, comparándola con mi propia y expresa declaración? Para comprender una página no basta con tender toda la atención; llamar en ayuda de toda nuestra ciencia y sus facultades de análisis, hace falta también que el espíritu y los sentidos se dilaten, que la vida entera gane poco a poco. La intensidad y las dimensiones que alcanza por relampagueos; en el sueño hace falta que el cuerpo y el alma sean bastante fuertes para abandonarse a esta embriaguez... Aquel que no se hartase de leer cien líneas ninguna cosa mala la parecerá suficiente.

 

 

Esta breves palabras para “El Empezar” que nosotros le ponemos, revelan bien la intensa génesis de nuestra labor productora, siempre descontentos de nosotros mismos y anhelosos de superarnos, sin que nunca nos pareciese bastante comprensivo nuestro pensamiento, ni la expresión completamente lograda.