Ricardo Bellés

Madrid

rb.ricardobelles@gmail.com

 

 

PLAZOLETA DEL CONDE DE MIRANDA

 

 

 

           Al entrar en esta plazoleta nos topamos con unas casas conocidas por de los “Salvajes”, alusión a dos figuras de piedra que hay a los lados del balcón principal; en otro de los frentes de esta plazuela del Conde de Miranda, se halla la iglesia y convento de las jerónimas, conocido este convento por de la “Carbonera”.

 

           El visitante al observar los “Salvajes” y el convento de la plazuela, se siente transportado a una barca detenida en medio de un río amazónico, cuyas aguas pasan en lento remolino, y como un misionero bendice la familia del cacique de los “salvajes”. Los frutos, las joyas de cristal, los animales, la selva, reciben pequeños signos de la bienaventuranza; el grito de un mono, el manar blancuzco de la savia, el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje de retorno a la plazuela, le despiertan. No se inquieta, ni siquiera el fastidio, ni siquiera el retorno a la plazoleta, se siente en ella, poeta, pues cree que el poeta trabaja siempre a favor de la comunicación entre los hombres, a pesar de las gentes que no creen en la poesía; su esfuerzo obra sobre los modos de orientación del hombre frente al mundo y la sociedad; la poesía concurre a edificar una visión y un comportamiento. No habla del momento de un hombre. Habla de todos los hombres en todos sus momentos. Del hombre en tensión, del hombre situado tanto como del hombre capaz de dignidad, de esperanza, de lucidez y trascendencia.

 

           Vivimos pegados al tórax de un reloj que, desamparado, ve terminar y comenzar el curso del sol; pero él curvará el tiempo, atará la tierra a nosotros; y ése es nuestro éxito.

 

           “Desaparecidos, la elegancia de la sombra nos sucede.”

 

         Pero desde un rincón de la plazoleta, suena una voz sin soporte de figura, que le dice al visitante “poeta”:

 

                   “Porque te ha salido un verso en una lengua culta

      

                   Que hace poesía y piensa por ti te crees ya poeta.”