Ricardo Bellés

Madrid

rb.ricardobelles@gmail.com

 

 

PLAZUELA DEL LIMÓN     O

 

PLAZA DE GUARDIAS DE CORPS

 

 

 

                                   Enfrente del palacio y jardines del Portillo del Conde-Duque, también cuartel de Guardias de Corps, se encuentra la Plazuela del Limón, en la actualidad Plaza de Guardias de Corps; entre Conde Duque y el Limón, Cristo y la Plazuela del Limón.

                                   Otro cambio de nombres: de un fruto natural a un fruto militar.

                                  

¿Por qué?

 

                                  Tú, responsable oficial, tú das nombres a las cosas que las hacen distintas, inauditas, y sin embargo, con tiempo, queridas y familiares como una voz que desde hace tiempo callaba. Así me puedo responder.

                                  

                                    ¡Tú!, ¿no te has preguntado por qué un instante, similar a tantos del pasado, debe hacerte feliz de golpe, feliz por tus cambios de nombres?. Tú mirabas el limón, el limón sobre la calzada que has recorrido cada día durante años, y llega el día en el que el fastidio te deja, y tú acaricias el viejo fruto con la mirada, como si fuese un amigo reencontrado y te dijese justamente la única palabra que tu corazón esperaba. Otras veces es la mirada, de un peatón cualquiera. Otras veces la lluvia que insiste durante días mojar las piedras de la plazuela. O el piar escandaloso de un gorrión madrileño. O una nube que dirías haber visto ya. Por un instante el tiempo se detiene, y tus cambios de nombres banales los sientes en el corazón como si el antes y el después no existieran ya más. ¿No te has preguntado su porqué? ¿Puedes imaginar una existencia hecha toda de estos instantes?. Sí, si que puedes, aquel instante del cambio de nombre ha hecho de él un recuerdo, un modelo, una existencia hecha toda de estos instantes, lo llevas en tus ojos. Y el nombre de “Guardias de Corps”, no nos puede asombrar; pero los instantes inmortales no son una vida. Si tú, hombre responsable oficial, quisieses repetirlos, perderías la flor. Siempre vuelve el fastidio.

                                

                                     Sin embargo, tus actos, tus instantes, tus cambios, dices que son un recuerdo.¿Y qué otra cosa es el recuerdo sino pasión repetida?.Tú has visto los cambios al principio. Tú eres el limón, la mirada y la nube.

                                    

                                   Dices un nombre, y el cambio es para siempre.  

                                   

                        Y ese nombre es: José Bonaparte, “Rey de las Plazuelas”.