Ricardo Bellés

Madrid

rb.ricardobelles@gmail.com

 

 

 

PLAZUELA DE LA CRUZ VERDE

 

 

               En el mismo lugar en que hoy existe una fuente berroqueña, en la plazoleta de la Cruz Verde, existía un instrumento que sirvió en el último auto general de fe de la Suprema Inquisición, acto de dramatización poética con alegorías religiosas, en este drama se expresaba simbólicamente lo espiritual materializándolo en imágenes, este instrumento era una cruz de madera pintada de verde, y por ello tomó el nombre de Plazuela de la Cruz Verde.

 

               Junto a ella repostaban las sillas de postas que llegaban o salían de Madrid; también se hallaba en este lugar la Escuela de humanidades que dirigía López de Hoyos, y que tuvo entre sus alumnos a Miguel de Cervantes; suponemos que la finalidad que tuvo esta escuela, fuera la de acceder al discípulo a la conciencia de su eminente dignidad, hacerle llegar a lo que él es, y que ignoraba hasta entonces; enseñándoles que:...el hombre está dotado de la facultad de nombrar las cosas, es decir de formar concepto de ellas y formar conceptos, el formar conceptos es aprehenderlas. Así, el carácter del conocimiento del hombre es conceptual y es en medio de este conocimiento conceptual donde el hombre puede aproximarse al aspecto observable de la realidad.

              

                El hombre es superior a la naturaleza en la misma medida en que lleva en él la gran misión que los cielos, la tierra y las montañas rehusaron llevar. Esta capacidad constituye una función microscópica que ha sido confiada al hombre. Si el hombre es el microcosmos –el mundo es un hombre y el hombre es un mundo-, se ha dicho en la Tradición que si el hombre es la “medida de todas las cosas”, se deduce que es por el conocimiento de sí, que puede ser alcanzada la Realidad última. El hombre es el astrolabio de los atributos del Absoluto; mas es preciso un astrónomo para interpretar los “signos” o “figuras” inscritos sobre la filigrana del astrolabio, o apoyado junto a una pared como la de la Cruz Verde.

 

               Hablando así de los signos que son dados solamente a aquellos que los han visto antes, recordemos que todo lo que existe en el mundo no está fuera de ti, visitante, busca en ti mismo lo que tú quieres ser.

 

               ¡Visitante de esta plazuela!,¿no percibes lo que emanaba aquella escuela, donde se enseñaba el conocimiento de los nombres y el origen de la Creación?

 

                 Si está atento escucharás lo siguiente:

 

                 Yo era el día cuando los nombres no existían. Ningún signo de existencia dotado de un nombre. Es por mí que “Nombres” y “Nombrados” se tornaron manifiestos. El día en que no había ni “Yo” ni “Nosotros”.

 

                 ¡Visitante de esta plazuela!. Aprende en nombre de cada cosa de aquel que es conocedor de ella; aprende el significado profundo del misterio:

 

                 Él enseñó los nombres.