Ricardo Bellés

Madrid

rb.ricardobelles@gmail.com

 

 

PLAZUELAS DE PUERTA DE MOROS

 Y DE LOS CARROS

 

Plazuela de Puerta de Moros, Plazuela de los Carros, hijas de lienzos de muralla árabe, adornadas con palacios, fuentes, iglesias y puertas, sobre todo puertas, diversidad de puertas; hasta podemos intuir la Puerta mesiánica y solar por la cual uno pasa desde este mundo imperfecto adentro del estado de gloria el cual, como diría un místico cristiano, “no está bajo el sol”, pero un ascolano de la región italiana de La Marche diría, “…da dove ti porta is sole!”. Es una puerta estrecha, e inclusive una puerta cerrada para aquellos que no están cualificados para pasar a través de ella, es decir, la vía es impracticable para aquellos en quienes permanece el más pequeño rastro del sí-mismo propio, bien sea físico o psíquico. Para “obtener ese más allá del Sol” se deben haber abandonado todas las posesiones, bien sean del cuerpo o del alma; aquellos que están cualificados para pasar adentro son descritos como “unificados”, para distinguirlos de todo lo que permanece sin “unificar” en la multiplicidad.

 

Hay otras puertas, como las que están guardadas por ángeles, que bien las podemos describir como cubiertas, ocultas y defendidas por rayos de luz; por cuyas manifestaciones externas la entrada están así bloqueadas contra todos aquellos que no sean gnósticos; es solamente para el transformado por la Gnosis para quien los rayos se apartan, y entonces queda a la vista una senda abierta, que coincide con lo que se llama en Oriente el “Rayo Preeminente” y en Occidente el “Rayo Oscuro”, a causa de que no es exteriormente visible, aunque tiene su raíz en la Divina Oscuridad, donde no brilla ningún sol, sino solamente la “Luz de las Luces”.

 

 

             Y en la Plazuela de Puerta de Moros, donde todavía existe un lienzo de muralla árabe, también podemos intuir la existencia de puertas, en una parte de la muralla y encima del dintel de una de ellas, existen unas caligrafías en árabe que más o menos, en nuestra traducción, podemos leer:

 

         Allah no perdona que se le asocie.

        Pero perdona lo menos grave.

 

             De este ayat podemos sacar en conclusión que, más allá de existir prohibición acerca de usar de la figuración en las artes, expresa con claridad que la actitud del musulmán está ciertamente muy lejos de explicitar un simbolismo religioso de carácter figurativo. Por eso que para alcanzar un arte puro habría que liberarse de “las asociaciones finitas que encerraban nuestra visión del mundo.”

 

             Y la última visión de puertas, es la de una que es un cubo vacío cuyas esquinas señalan las direcciones estructurales del espacio. Una forma presta a contenerlo todo por su propia naturaleza esencial. Por eso el Cubo, es la única forma paradigmática que Dios señala al hombre como punto de referencia en el espacio y en el tiempo.